MUJER Y PODER. REFLEXIONES por Sagra Lopez (militante de EGIZAN) en EZPALA Aberzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña,nº 2-1.esk. 20.006 Donostia) nº 0. 1996. pp. 52-58.


      7.- Mundialización y dominación patriarcal.

      Para comprender la situación actual debemos considerar que la agravación de las desigualdades sociales provocada por el neoliberalismo, refuerza hoy el carácter estructural de la marginación de la mujer en nuestra sociedad, reflejando una situación mundial global en el que las mujeres proporcionamos las 2/3 del total de horas trabajadas y producimos el 44% de los artículos alimentarios, mientras recibimos tan solo el 10% de los ingresos y poseemos el 1% de las propiedades.

      El proceso de internacionalización mundialización erosiona todavía mas esta situación, mediante la ubicación masiva de mano de obra femenina en las empresas maquiladoras y en general en los procesos intensivos en factor trabajo, junto a los bajos salarios y la taylorización, mediante los fenómenos de feminización de la pobreza que sitúan especialmente a la mujer en los colectivos de parados y en la economía sumergida de los países desarrollados; mediante los procesos de flexibilización y precarización que consolidan la triple jornada (de las que dos no son remuneradas, y una es poco remunerada); mediante la reducción de los gastos sociales, que afectan a los servicios sociales, educativos, sanitarios, etc. que deben ser ahora solventados por el trabajo de la mujer; y mediante la reclusión de la mujer en el hogar, fortaleciendo los antiguos valores de dominación patriarcal y privando a ésta de su dimensión ciudadana-comunitaria.


      8.- Democracia y dominación patriarcal.

      Frente a esta situación, la Democracia Representativa se reviste de mujer haciendo creer que tiene un compromiso histórico para acabar con las injusticias y discriminaciones históricas sufridas por nuestro género, mientras oculta una realidad que sistemáticamente niega nuestros derechos. Así, la implantación de los mecanismos de la democracia delegada en el Estado Español ha sido el gran proyecto que ha tratado de neutralizar los mecanismos de participación y expresión social que necesita vitalmente hoy el movimiento de la mujer. Después de haber creado una mayoría con medios mas que dudosos, la democracia representativa aspira solo a reproducirse, descartando (en nombre de esa mayoría) todas las iniciativas de cambios procedentes de la minoría. Hoy, los sistemas de representatividad han sido suplantados por las decisiones de los núcleos que dominan el Estado y por las técnicas reproductivas de lo existente (monopolio partidista de los medios de comunicación, sistemas de representación electoral que ocultan las realidades nacionales, etc). Progresivamente, en nombre de la mayoría se elimina los derechos de las minorías y se sustituye el concepto de la representatividad de la democracia por el de la gobernabilidad del sistema.

      La dura realidad muestra sin embargo que la situación actual de la mujer en Euskal Herria esta marcada por el paro creciente y la discriminación. El diagnóstico social nos muestra una situación en el que la mayoría de las mujeres vascas nos dedicamos al trabajo doméstico no remunerado; en el que la corresponsabilidad de los hombres en dicho trabajo no se ha conseguido; en el que las mayoría de las que trabajamos lo hacemos en la eventualidad y en la economía sumergida; en el que las mujeres seguimos percibiendo salarios sensiblemente inferiores a los hombres; en el que la tasa de paro femenino dobla al masculino (y es además, la mas alta de la Comunidad Europea), en el que la cuota de participación de la mujer en la vida pública no llega al 16% y en el que los mas altos niveles de pobreza están feminizados.

      En estas condiciones, el poder femenino no puede limitarse a ocupar el espacio actual, desarrollando una sociedad futura que con una mayor presencia de mujeres en la élite política y en la vida pública reproduciría el modelo actual. Entre otras cosas, por que la lógica patriarcal que está en la base del funcionamiento del sistema actual, seguiría reproduciendo la desigualdad; es decir, la marginación de la inmensa mayoría de las mujeres y solamente serviría para una mayor legitimación del sistema social imperante. Al contrario, se trata de destruir los espacios de opresión, en un mundo global en el que se distribuya el poder a favor de las oprimidas y oprimidos.


      9.- La mujer como objeto y no como sujeto.

      La mujer es el ser humano al que solo se le ha permitido ser sujeto en la reproducción de la vida (en el sentido mas biológico del término). La sociedad patriarcal, capitalista e imperialista ha devaluado ideológica y culturalmente la importancia de ese proceso de reproducción y ha recluido significativamente a la mujer en todos los demás ordenes de la vida económica, social, sexual, política y cultural a ser OBJETO de las decisiones de los demás. Ello se manifiesta particularmente:

      • En la negación histórica del derecho a la participación a la mujer, concretizada en la desconsideración política y social del ama de casa (fuera de la población activa y fuera de toda pertenencia a la clase trabajadora), en la discriminación salarial y laboral en el mundo del trabajo, y en la negación expresa a su derecho de participación ciudadana (recordamos el carácter reciente de la conquista del derecho al voto de la mujer).

      • En la negación a su derecho a controlar la reproducción de la vida, y a decidir el diseño afectivo, sexual, familiar que libremente considerara (recordamos las 500.000 mujeres que mueren cada año gestando vida y que todavía en una gran parte del mundo la mujer no tiene opción a elegir a su cónyuge y menos para cuestionar el mundo de la propiedad privada en las relaciones sexo-afectivas.

      • En su relación con el saber, en el sentido de que en una sociedad en el que "la/el que sabe decide" se ha excluido históricamente a la mujer tanto de las condiciones materiales que permiten la adquisición y desarrollo del conocimiento (la mujer que debe quedarse en casa al cuidado de las hijas, hijos y padres; la mujer que queda recluida en el hogar o la mujer trabajadora que realiza la doble jornada), como incluso hasta de la adquisición de la instrucción general (recordamos que hasta fechas recientes, la escolaridad y la instrucción estaba reservada a los hombres en nuestros lares y esa práctica sigue siendo moneda corriente en grandes zonas del planeta).

      • En su relación con la información, en el sentido de que la exclusión de la mujer tanto de la producción como en general de los centros de decisión, ha hecho que esta condición fundamental de la reproducción de todo poder que es "la información" le sea ajena (o en el mejor de los casos esta reservada a una élite minoritaria femenina que previamente ha demostrado su sumisión a la relación patriarcal y capitalista- imperialista de la sociedad establecida).

      • En su relación con la comunicación pues esta es otra base fundamental de poder que genera opinión y reproduce las condiciones ideológico-culturales del sistema patriarcal-capitalista actual. Aquí, las minorías hegemónicas poseedoras del monopolio del habla marginan de su diseño a la mujer-persona, o en el mejor de los casos, la utilizan como medio de legitimización.


      IV. 10.- Especificidad nacional y movimiento feminista; 11.- Euskal Herria como marco autónomo de lucha feminista; 12.- Convergencia de las luchas y lucha feminista.

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